-Mi hija si bien en aquella casa pero no tardes muchacho.
Entré en la casa ella estaba arriba peinándose su majestuosa melena así que no me lo pensé dos veces y subí,al verme entrar por la puerta sonrió y me dió un beso y me guardó una cosa en el bolsillo,me quede anonadado al rato me sonrió y me dijo:
-Vete o mi padre se enfadara ya continuaremos con esto cuando vuelvas.
Acto seguido sonrío pícara y siguió peinándose,baje y me fui hasta mi caballo donde me esperaba Angus,dí la orden y partimos dirección al norte.
Los soldados romanos iban cantando canciones romanas populares,los soldados del norte cantaban canciones populares del norte,pero para mi asombro los pictos iban callados y como en posición de alerta siempre;le pregunté como buenamente pude a Angus:
-Angus ¿por que tus hombres no hacen nada siempre estan alerta?
A lo que me respondió:
-Mi buen amigo ellos saben que les espera en estas tierras y por eso lo hacen;la mitad de tus hombres jamás han ido donde vamos a ir nosotros y te aseguro que si supieran lo que les esperaba se les iba a quitar las ganas de cantar
Trague saliva nervioso:
-Buena contestación suerte que estas de nuestro lado.Añadí
Sonrío y me dijo:-Pero tranquilo muchacho tenemos a la legendaria profecía de nuestra parte no hay nada que temer.
Ridjarg al oír eso se incorporó a la conversación y dijo en un tono estruente y firme:
-Tranquilo Angus el chico no nos defraudara.
Pasamos unas dos horas dirigiéndonos hasta el norte;no había nada que hacer así que paramos un rato a descansar en una aldea que divisamos un poco mas al norte,pero para nuestra sorpresa en esa aldea no había nada;sólo vimos en el centro de la aldea un par de lanzas clavadas en el suelo con unas cabezas clavadas dentro,las tropas se pusieron nerviosas y Ridjarg sonrió y dijo:
-No tengáis miedo no son mas que asaltantes que quieren meternos miedo,hasta que llegemos a tierras de Erick veremos cosas muy parecidas así que no os dejéis asustar,hicimos un pequeño alto para comer y después proseguimos el camino pero mientras íbamos al norte le pregunté a Ridjarg que quien era Erick;a lo que el me contestó:
-Muchacho cuenta la leyenda que navegaba Erick el temible por el Mare Nostrum,cuando unos 50 Mirmidones,les atacaron el barco él no llevaba mucha tripulación puesto que no iba a ninguna batalla,sólo llevaba a 4 de sus manos derechas que el mismo había denominado como los inmortales;uno decían que era tan diestro con su espada que era capaz de matar a alguien antes de que pestañeara;otro decían que era tan fuerte que de un puñetazo rompía obeliscos;otro decían que era tan rápido que antes de que desenfundara el mejor de los hombres su espada él ya había cogido una flecha de su carcaj y ya la había lanzado;y el último era el más temible pues decían que con su tridente podía cambiar el curso de una cascada de un solo golpe.
Pues dicen que esos cinco hombres destrozaron al ejercito Mirmidon.
Sonreí y le dije:-Pero no existen verdad son un cuento.
A lo que me contesto:-JaJaJa muchacho créeme lo que vas a ver por estas tierras no se parece en nada a lo que estabas acostumbrado a ver por Iberia.
Iberia…mi patria y por culpa de un puñado de soldados la había tenido que dejar y ahora ya no podía volver,ellos habían ensuciado el nombre de mis antepasados llamándola Hispania, saqué el águila que encontré en la piedra roja y me lo colgué del cuello con un trozo de tela quería llevarlo cerca siempre para no olvidar porque luchaba y por quien moría, al rato me acordé de lo que me había dado la hija de Ridjarg,era un pequeño martillo de metal como un colgante al verlo Ridjarg sonrío y dijo:
-Cuídalo bien es el Mjolnir ¿te lo ha hecho mi hija verdad?recuerda que también luchas para volver a verla.
Sonreí y me lo colgué del cuello ya caía la noche así que acampamos junto a una pequeña montaña.
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