Desperté temprano debido a los ruidos de Ridjarg a mi lado,estaba roncando y se había tirado toda la noche así y no tenia intención de parar,así que me levante cuando aun el sol no estaba en el cielo,para mi sorpresa ví que no era el único al que le molestaban los ronquidos de Ridjarg pues en pie estaba Arminio y también Angus;sonreí y me puse la coraza y me acerque a ellos que estaban hablando sobre torturas que harían los guerreros si nos cogían presos,Angus le contaba a Arminio una tortura que a mi me llamo bastante la atención,una tortura llamada:Águila de Sangre.
La cual consistía en: realizar dos cortes grandes por la espalda, atravesando con esos cortes las costillas y sacarlas divididas por los cortes, de modo que parecerían unas alas desangrándose, a través de los cuales colgarían los dos pulmones, hinchándose y deshinchándose conforme el torturado respiraba,después de eso si seguías con vida te echarían encima de las heridas sal;me quedé putrefacto ¿como podía haber gente que pudiera hacer tal brutalidad?,Angus me miró y se echo a reír al ver mi cara,y añadió:
-Muchacho ten por seguro que a ti no te tocaran ni practicaran ninguna de sus torturas contigo pues eres la profecía.
Otra vez esa maldita palabra,estaba harto de ser la profecía,¿por qué yo?
Había muchos íberos que como dijo Leukon venían del fin del mundo así que podía ser cualquiera;
Angus me volvió a mirar y me dijo:-Muchacho se que te preocupa la profecía así que te contare lo que es;pero todo a su debido tiempo pues El ayer es historia,el mañana es un misterio,pero el ahora es un obsequio por eso se llama presente
Era increíble como en pocos días todos habíamos casi logrado entendernos entre nosotros ya si la traducción de Ridjarg que conocía casi todas las lenguas que hablábamos los del ejercito que ya sumaba unos 370;aunque aquellos hechiceros o lo que fueran aun no habían levantado una espada así que éramos prácticamente 350;pero me sorprendía la capacidad de aprendizaje de Angus apenas hace unos días que le conocí y no podía casi pronunciar mi nombre y ahora entablaba una conversación completa.
Salió el sol y todos despertaron y proseguimos el camino hacia delante Ridjarg al verme sonrío y dijo:-Tienes mala cara ¿has dormido mal?
Sonreí también y añadí:-No,simplemente alguien del ejercito ronca y me desveló.
Nos pusimos en camino hacia el norte y llegamos a un río que nos cortaba el paso,paramos en seco y buscamos un puente o algo para pasar;no se veía nada que fuera lo suficiente fiable para tanto peso,así que tuvimos que dar un rodeo y bajar hasta el cauce del río,en una zona donde no hubiera muchas corrientes y allí hicimos como pudimos una presa,gracias a los conocimientos romanos de los Sagittarii,pasamos el río todos y divisamos una montaña a lo lejos;Ridjarg sonrío y dijo:
-Preparado muchacho ahora empieza la guerra.
Acto seguido empezaron a salir sombras del bosque y al poco tiempo ya nos tenían rodeados,Ridjarg y Angus se pusieron en cabeza y empezaron a hablar en una lengua desconocida,lo único que se es que ese día podíamos haber muerto todos pero no nos mataron,todo lo contrario apareció un hombre anciano y empezó a mirar a mi ejercito y a asentir con la cabeza,Ridjarg se giró y me dijo:-Muchacho,estos hombres se unirán a nosotros,solo hay un problema tienes que matar a su líder para tal causa.
Sonreí y desenvaine mi falcata el hombre anciano no tenia posibilidades frente a mis protecciones de metal,el simplemente tenia un bastón que le daba aun mas la apariencia de vulnerable,me abalancé sobre él y antes de que pudiera ni si quiera rozarle me golpeó con su bastón en mi pie y caí al suelo,perdí el escudo del golpe y el hombre corría hacia mi con ira,rápidamente di una rueda lateral me coloque la falcata y el yelmo y fui a por el anciano,este al verme correr sonrío y barrio el suelo rápidamente con su bastón y la arena me cayo en los ojos,sin poder ver di estocadas al aire,pero en una de ellas note como el águila de madera y el martillo de Thor tocaban mi brazo contrario,recordé porque luchaba y no contra quien así que me quede quieto y empecé a escuchar el ruido procedente de las pisadas del anciano,se estaba acercando pero no sabia bien por donde así que sin pensármelo dos veces me lancé al suelo y di una voltereta hacia delante me restregué los ojos y divisé el panorama;el anciano caía del cielo con su bastón mire a ambos lados y ví mi hoplom y sin tiempo apenas lo use para darle en la cara antes de que cayera sobre mi pecho el anciano;tras el impacto en la cara el anciano empezó a escupir sangre y perdió su bastón me acerqué a él,le golpeé en los pies,le tiré al suelo y le clavé la falcata en la yugular y acto seguido se desangro y se quedo muerto.
Salieron soldados de todas partes que inmediatamente se unieron a mis filas,eran unos 70 que unidos a mis 370 hicimos un ejercito de 440.