Miramos por todos lados,en ningún sitio quedaba nada,sólo quedaba el rastro de destrucción de las legiones romanas,Ridjarg se aproximó a mí y me dijo:-Muchacho nadie cree que tu tubieras la culpa por alejarnos de aquí así que mantén la cabeza fría y que esto no te afecte.
Pero ¿cómo? Su hija no aparece y el esta la mar de tranquilo dándome consejos,
-Ridjarg dime una cosa-
-Dime-
-¿Cómo consigues estar así de tranquilo ha muerto gente y el cuerpo de tu hija no aparece,ademas si era tan fácil escapar del “”campamento”” de adiestramiento para gladiadores por qué no lo hiciste antes?
-Ja,Ja,Ja,eres joven y necio amiguito,allí tenia comida techo y entrenamiento gratis,ademas necesitaba encontrar una profecía que ya he encontrado-
Sonreí y asentí con la cabeza,¿pero…y lo de la gente?
-Ja,Ja,Ja muchacho estamos en Roma,aquí no somos bien recibidos los britanos,ademas tomaremos venganza muy pronto-
-Esta bien pero para ello necesitaremos un ejército ¿no?
-Ja,Ja,Ja ¿sabes la cantidad de britanos y gladiadores amigos míos que hay por Roma?todos ellos con ganas de echarle la mano encima a ese sucio emperador.
Sonreí-vale esta bien llévame pues a una tienda de armas necesitaré equipamiento para ser un soldado que luche a tu lado.
-Joven amigo te vuelves a equivocar no luchas tu a mi lado si no yo al tuyo;la tienda de armas sí de acuerdo,Soldados rompan filas Anthos y yo vamos a la tienda de armas.
Absolutamente todos rompieron filas y como por arte de magia desaparecieron en el bosque,seguí a Ridjarg a la salida opuesta del bosque y,llegamos a una pequeña aldea llena de campesinos y paramos junto a una vieja casa que tenia unos muebles muy rudimentarios.
-Ja,Ja,Ja a juzgar por tu cara veo que no estas acostumbrado a cosas tan toscas.
De repente salió un hombre grande y fuerte de la tienda y Ridjarg empezóa hablar con el en lo que supuse que era britano y a los pocos minutos el hombre grande me miró y abrió uno de esos muebles y dijo:-elige lo que mas te guste-
No me lo podía creer había: lanzas,arcos,yelmos,hoplones,grebas,gladius…
Sonreí y le dije que me dejara ver el hoplon las grebas y una gladius,el al ver mi armamento me dijo:-Tu Hispano ser ¿cierto es?
Asentí con la cabeza,:-Estar bien,en Hispania ya no usar Gladius,ahora usar
Falcata,ser nueva arma mucho bueno ser ¿tu querer ver?
Asentí de nuevo y saco de otro armario un trozo de metal y lo puso en la mesa y empezó a reir,me quede un poco anonadado hasta que Ridjarg me explicó lo que decía aquel hombre en britano,asi que la falcata se hacía a medida, sonreí y le dije a aquel herrero que me hiciera una falcata,que no quería otro hoplon que quería el de mi compañero gladiador espartano pero que lo reforzara con mas bronce y que me diera unas grebas espartanas,tambien le pedí si me podía arreglar el yelmo que me partió Ridjarg en el combate en la arena y dijo que no,así pues elegí uno con pinchos en la cabeza,entramos dentro y me hizo la falcata,a la hora o así estaba todo listo, parecía un nuevo guerrero,un guerrero digno de profecía pero faltaba una armadura para proteger el torso y eso aquel herrero no podía proporcionármelo pero yo se de alguien que si que podía hacerlo;al ir a pagar Ridjarg sonrío y dijo:-Joven amigo tu eres la profecia no lo olvides nadie te cobrara nada en temas de guerras.
Así pues salimos de aquella tienda y fuimos a otra donde vendían caballos,nada mas entrar vi un ejemplar de caballo blanco que presentaba majestuosidad y ferocidad al mismo tiempo,sin pensarmelo dos veces me abalancé sobre ese y lo acaricié mientras Ridjarg se quedo embobado con un caballo negro con una larga crin;al terminar esto nos dirigimos de nuevo al bosque a buscar a nuestro “”ejercito”” de unas 30 personas y los 20 encapuchados que aun no sabia que hacían pero seguro que sus artes oscuras nos serían de utilidad;al llegar allí hice reunirlos a todos y les comenté el plan,que cual era el plan sencillo asaltar una tropa romana y coger todo su armamento para conseguir armas y dinero para comprar armamento mejor para todos.
Así pues al dia siguiente esperamos que una tropa romana entrara en el bosque y cuando se alejaron lo suficiente de la ciudad les asaltamos,poca fue la resistencia que opusieron pues no esperaban un ataque de tal calibre,pues 20 de nuestros hombres eran arqueros y mataron de una lanzada a 20 de sus hombres los pocos restantes romanos los matamos entre Ridjarg y yo,al terminar la batalla yo conseguí lo que mas quería mi coraza romana;colocada la coraza que mejor me quedaba recogimos armas,cascos,armaduras,escudos,flechas,arcos… y nos adentramos de nuevo en el bosque con la piedra roja;estabamos creando un ejercito y eso no se crea de un día para otro así pues tendríamos que esperar,como bien dijo Ridjarg cobraremos venganza pronto.