Estábamos a los pies de una gran roca enorme,pero el color de la roca no era típica de la zona,era una roca de un color rojizo oscuro;uno de los encapuchados salto desde arriba y cayó justo enfrente mía y empezó a tocarme la cara,yo intenté pararle pero acto seguido vinieron todos y me rodearon,comencé a impacientarme y saqué la espada,al oirme desenfundar todos se retiraron y empezaron a correr,Ridjarg me miró como con cara de desacuerdo por aquel triste incidente todos habían huído,pero al rato de esperarlos se oyeron pasos de una legión romana,por la cantidad de ruido que había eran unos treinta hombres,los extraños seres no huyeron por mi espada si no por los romanos,Ridjarg me miró y me dijo:-¿tienes ganas de luchar muchacho?
Sonreí y asentí con la cabeza;nos escondimos hasta que los pasos pararon junto a la piedra rojiza,un momento los romanos no eran romanos,eran gentes de todos los lugares del mundo vestida con armaduras romanas para pasar desapercibidas;salimos del escondite y Ridjarg entono un cantico,a lo que todos correspondieron igual,al minuto o así aparecieron los extraños seres,Ridjarg se me acercó y me dijo:-Guarda el arma muchacho estamos entre amigos.
Asentí con la cabeza de nuevo y solté mi escudo y mi gladius en el suelo y me senté a esperar que Ridjarg terminara,de repente a mi lado se sentó una chica con fuertes brazos y un pelo rubio brillante,por sus rasgos deduje que era nórdica, así que le dije a Ridjarg que quién era,él se dió la vuelta la contempló y echo a reir,y me dijo:-Tratala bien chico si no quieres que su padre te corte la cabeza.
Sonreí y le pregunte:-¿quién es su padre?
A lo que me respondió:-lo tienes delante.
Sonreí acababa de enamorarme de la hija de Ridjarg más me valía tratarla bien si no quería morir en el acto así que me senté a su lado y empezé a hablarla,todo iba bien hasta que apareció un extraño ser con capucha,era un sacerdote sin cara,y no es que no tuviera cara es que estaba desconfigurada con fuego,la cogió y se la llevó,al rato empezaron todos a cantar frente a la piedra y yo le pregunté a Ridjarg que pasaba a lo que me contestó:-la profecía dijo que un hijo de fuera de estas tierras conocería a un britano y se enamoraría de su hija y creemos que tu eres esa profecía.
Me quede anodado unos segundos pero pocos dado que todos me empezaban a hacer reverencias y a abrazar,de repente se oyeron ruidos y esta vez si era una legión de verdad,unos 50 hombres al mando de su general estaban buscando a su legión perdída;todos se pusieron en pie y se dispusieron a luchar,las mujeres y los niños entraron dentro de la cueva que había dentro de la piedra roja y los sacerdotes empezaron a conjurar algo y desaparecieron;así pues de nuevo Ridjarg y yo deberíamos volver a luchar pero esta vez era distinto estábamos libres y no eran simples gladiadores eran legionarios romanos,pero teníamos la ayuda de los nórdicos,los nórdicos se colocaron de forma que yo y Ridjarg quedábamos delante como en posición de centurias romanos,sonreímos y Ridjarg me dijo:-hijo te consideran una leyenda así que no la fastidies y lucha con fuerza y honor,
Sonreí de nuevo y grité:-FUERZA Y HONOR,y todos a coro lo repitieron,empezamos a ir a por las legiones romanas y estas se pusieron en formación testudo para evitar nuestras flechas,un jóven armado con sus dos espadas salió de la formación y a ras de suelo empezó a rasgar los pies de los romanos que inmediatamente abandonaban la formación testudo y podían dispararles desde atrás con el arco;al ver a ese jóven salí y le imité al verme Ridjarg hizo lo mismo y se avalanzó sobre los escudos de arriba de los romanos y encima de los escudos cual suelo empezó a golpear con su martillo,los romanos abandonaron la formación y huyeron;pero al volver a la piedra roja la cueva estaba abierta,los niños muertos y las mujeres no había ni rastro,sólo quedaba un pequeño símbolo en el suelo un águila de madera que decía S.P.Q.R.